No voy a aplaudirte cuando hagas un asado
ni voy a felicitarte por cebarme mates
una vez al mes.
No voy a agradecerte por levantar la mesa
porque te incomoda mi mala cara
y no lo que te impusieron toda tu vida.
No voy a ser tu madre
ni tu esclava.
No voy a barrer las cenizas
de tus puchos
ni voy a pedir ayuda a tu fuerza.
Es hora de que te des cuenta.