Me pasa eso, viste.
De querer acurrucarme
en las garritas de mi gata
saborear su ronroneo
(una de mis canciones favoritas)
su lengua áspera
que roza mi mejilla
(uno de mis besos favoritos)
su pelaje tan suave
se siente mejor que mi almohada.
Y siento querer
eternamente
quedarme abrazada a ella.
Porque aunque dicen que los animales
no sienten
ni entienden
me acobija cuando el universo
conspira contra mi.
Su cuerpito
de 7 vidas
vale más que todas mis tristezas.
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