Te invito a mi lado cediendote el asiento justo al lado de la ventanilla, el favorito de todos.
Compartimos los auriculares mientras tomamos un té.
Te agarro de la mano para caminar y si me siento mal tengo de donde sostenerme.
Nos vamos a nadar un rato al mar, me enseñas porque yo no sé.
Caminamos y nos quemamos los pies con la arena, pero juntando caracoles se nos olvida el sol.
Corro la mirada hacia la tuya y me percato de que entre todas las piedras vos sos mi favorita.
Corres tu mirada hacia la mía y dudas que sea tu mar favorito, aunque te gusta que genere quilombo y armonía en tu ser.
Choca el agua contra la piedra.
Chocan las miradas.
Poco a poco te desvaneces entre las olas y te me vas.
No es más que la ilusión de que estés acá.

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